Aclaro antes de empezar que hablo solo en mi nombre, no en
el de mi club. Escribiré como entrenador de catorce niños de once y doce años
que llevan cinco meses compitiendo en una liga aberrantemente cruel desde el
punto de vista formativo.
La Federación Jiennense de Fútbol decidió que este añodesciendan seis de los catorce equipos de esta Preferente alevín de Jaén. Esta
absurda decisión, que no tiene copia en ninguna de las otras siete provincias
andaluzas, ha condenado a muchos equipos, y lo peor, a muchos niños, a sufrir
una temporada llena de lágrimas y desesperación.
Con esta decisión nuestra federación ha conseguido que, con
poco más de media liga disputada, haya ya dos equipos descendidos, y que pronto
lo vayan a estar otros dos. Estos datos pueden resultar fríos si no les ponemos caras y nombres,
concretamente la de unos niños que, a los tres o cuatro meses de competición,
van a entrenar y a competir sabiendo que no se juegan nada, porque un señor, en
algún despacho, ha decidido que ya están descendidos.
No llego a comprender qué buscaban con esta absurda
decisión. Quizás evitar problemas con eliminatorias de ascenso, al haber justo
seis grupos de Primera Provincial. Lo que sí sé es lo que han conseguido. Han
conseguido partidos al límite desde la primera jornada, con actuaciones
bochornosas por parte de mucha gente que rodea al fútbol base porque,
literalmente, perder un partido suponía ganarte medio descenso. Han conseguido
que niños que están algo más flojos y necesitan minutos para aprender, no los
tengan porque cada derrota suponía un drama. Han conseguido las lágrimas de
muchos niños (y hablo de cosas que yo he visto) porque perder un partido
ajustado no era algo normal de la competición (se gana y se pierde) sino una
estocada de muerte para su equipo. Y así una enorme lista que no me cabría en
un solo artículo.
Todo, para que ahora se den absurdos como el del grupo 6 de
la Primera Provincial, en la que solo compiten filiales (que supuestamente no
pueden ascender) junto con dos equipos que no lo son, Jabalquinto y Guarromán
que, evidentemente se juegan entre ambos una plaza de ascenso. Después vendrán
las renuncias (como ya ocurrió este año con el Martos CD), pero ya será tarde
para que estos niños recuperen el año que les han hecho pasar por este absurdo
y abusivo sistema de competición.
Los mayores, otra vez, han destrozado la ilusión por
entrenar y jugar de muchos niños para los que el fútbol es su vida. Unos niños
que merecían la oportunidad de poder competir hasta el final.
Quien quiera ver oportunismo en este texto solo decirle que,
nada más conocer este sistema, en agosto, ya di mi opinión en alguna radio
gracias a Paco Benítez y su preocupación por todos estos asuntos. Aparte de
eso, mi forma de trabajar y encarar este deporte hacen que un descenso no
modifique ni en lo más mínimo mi manera de pensar y actuar. No preparo
entrenamientos, estudio y dedico tantas horas al fútbol base para “ascender” o “mantener”
equipos de niños de once años. Quien así lo haga es respetable, pero no es mi
caso. Nosotros intentamos formar futbolistas útiles para nuestro club, e intentamos que quien no llegue (que por estadística serán muchos) saque el máximo beneficio personal de sus años en la cantera del Real Jaén.
Por suerte la mayoría de entrenadores que estamos ahí abajo
tenemos muy claros los objetivos de todo esto. En este equipo formamos
jugadores de fútbol, no equipos ganadores (lo cual debe ser solo la
consecuencia de lo primero), y eso es algo que tenemos muy claro. Entendemos
que el fútbol base es, ante todo, formación (tanto futbolística como humana),
algo que por lo que se ve no entienden en determinados despachos.
Agradecer y apoyar desde aquí la labor de los entrenadores
del Porcuna, Almidas, Alcaudete y Úbeda Viva. Ellos saben de lo que estoy
hablando y entenderán mejor que nadie estas palabras. Enhorabuena por mantener
la ilusión y por seguir trabajando por esos niños. Una injusticia los ha
convertido, para mí, en equipos hermanos, y aunque poca gente lo entienda me
alegro mucho de cada uno de sus triunfos.
La palabra “descender” es demasiado fuerte para un niño de
11 años, sobre todo cuando casi ni le das opción para evitarlo. Espero que a quien le corresponda se dé algún día un paseo por esos
campos, hable con los niños y vea lo que han conseguido. Y sobre todo, espero
que aprenda de sus consecuencias, y no lo vuelvan a repetir.




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