Aunque estemos ya inmersos en la nueva temporada, no quería dejar de escribir unas líneas para despedir a esta 13/14 a la que tanto trabajo e ilusión le hemos dedicado. El trabajo y los estudios me han impedido dedicarle más tiempo al blog, algo que intentaremos cambiar de cara a esta 14/15.
Asumimos (y hablo en plural porque hablo también de José Ramón) un proyecto complicado con muchos problemas de base, pero con un increíble potencial humano. Catorce niños con unas ganas tremendas de aprender y luchar por el Real. Llegaban muchos chicos nuevos y la primera fase de la temporada no fue sencilla.
Con el paso de los partidos fuimos cogiendo ritmo, los niños se fueron conociendo y los entrenadores pudimos ir asentando algunas ideas para funcionar mínimamente. La Preferente alevín nos enfrentó a equipos con un potencial tremendo, y sobre todo con muchos años de juego conjunto a sus espaldas. Equipos como Tosiria, Atlético, Vandelvira, Peña… eran conjuntos hechos, mientras que nosotros estábamos empezando.
Por eso quizás doy tanto valor a lo que hicieron estos 14 chavales cuando consiguieron asimilar unos conceptos mínimos. Podemos decir con orgullo que competimos con absolutamente todos los equipos de la liga. Tardaremos en olvidar partidos como la victoria ante el Betis (5-2), empates en Andújar (6-6) o Alcalá (4-4) e incluso derrotas por la mínima como las sufridas ante Peña (2-1) o Atlético (3-2).
No caeré en el tan manoseado "merecimos más", pero los que siguieron nuestra temporada saben que no tuvimos nunca esa brizna de suerte de cara… Quizás porque no estábamos acostumbrados a ganar, o quizás porque no tomamos desde la banda las decisiones adecuadas en momentos concretos, no sé, pero lo cierto es que se nos escaparon al menos 10 puntos que, en mi opinión merecimos ganar y, por el contrario, nos llevamos muy pocos de los que no merecimos.
Los chicos saben sin embargo que la clasificación nunca fue un problema. Ellos saben lo que hicimos varias veces en el vestuario con ese trozo de papel. Y mientras los adultos sí mirábamos de vez en cuando al rojo, ellos miraban al verde, al del césped. Gracias a eso llegamos a la recta final de temporada en un estado de forma envidiable. Ganamos el torneo de Torrenueva, en uno de los momentos más felices del año sin duda.
En Copa Diputación pasamos de ronda como primeros, por encima de un Atlético B que, aunque de primer año, se había paseado en su liga, y no nos lo puso nada fácil. Rematamos la faena eliminando al Linares, con un 5-1 en casa que fue quizás el mejor partido de toda la temporada. En la vuelta pelearon los niños como jabatos en el albero, certificando el pase a cuartos. Allí nos enfrentamos al Atlético, al que también le competimos, aunque esta vez sin premio. Fueron mejores y ahí terminó nuestra aventura.
Pero la temporada nos tenía reservados dos momentos antológicos, que estoy seguro que tardaremos mucho en olvidar. El primero en Alcaudete, donde en un partido lleno de alternativas vencimos al Tosiria por 3-2. Lo que parecía un sueño, vencer a un equipo que solo había perdido un partido en toda la temporada (y a nivel provincial así la terminó) se confirmó en la ronda previa del Antoñete. La victoria, de nuevo, por 3-2 ante el Tosiria, ya a partido completo, nos daba el pase a la final. Allí estuvimos a un solo gol de jugarnos el torneo ante el Vandelvira a penaltis. Y los que vieron ese partido ante el Atlético saben que muy posiblemente lo merecimos. Pero los goles mandan y acabamos terceros. Así terminó una temporada apasionante, en la que todos aprendimos mucho, porque solo ante la dificultad se aprende.
Para el recuerdo quedan otros momentos no menos importantes, como la presentación en La Victoria, la nada habitual foto con los jugadores del Linares (¡¡todos somos deportistas, vengamos de donde vengamos!!) o el aplauso que nuestro equipo le dio al Porcuna, el verdadero campeón para nosotros de esta Preferente, que nunca se rindió a pesar de los resultados.
Desde aquí quiero dar las gracias a los catorce niños que este año defendieron este escudo. Un año que, repito, no ha sido fácil. El verano y la nueva temporada han traído cambios, pero espero que para los que no continúen esta etapa haya sido provechosa (algo que solo descubrirán con el paso del tiempo). Gracias a los que confiaron este año en nosotros: Antonio, Álvaro, Nano y José Manuel. Sé que los cuatro seguiréis disfrutando del fútbol y haciendo disfrutar a los demás. Y por supuesto un GRACIAS en mayúsculas a los tres jugadores que más tiempo llevaban en el club: Alvarito, Pablo y Carlos. Si de algo me alegro es de que este final de temporada os haya dado algunas de las alegrías que el fútbol os había negado en años anteriores.
Cerramos la 13/14 y abrimos la 14/15 en tan solo unos días. No olvidaremos, por supuesto, las experiencias vividas. Ni a la gente que participó en ellas. Eso es lo mejor del fútbol, que acaba siendo solo una excusa para conocer personas extraordinarias.



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