Partido mucho más complicado de lo que indica el marcador el disputado en Las Fuentezuelas este pasado sábado. Nos enfrentábamos a un equipo que venía de empatar a cinco ante la Peña y ganar 7-0 al Almidas. Con el máximo goleador de la categoría como gran peligro (23 goles en 11 partidos), supimos controlar la primera mitad, concediendo pocas ocasiones, aunque alguna de ellas bastante clara.
Sabemos las dificultades que nos presentan las primeras mitades de los partidos ante equipos con más poderío físico. Es difícil encontrar fluidez en esos primeros minutos en los que el rival está muy fuerte, todavía sin desgaste, mientras que nosotros debemos buscar la precisión en el pase, la movilidad y las ideas dentro del campo. No es sencillo proponer, y mucho menos al inicio de los partidos. De ahí que de nuevo la primera mitad fuese una dura batalla hasta que llegó el 1-0 tras una internada de Ochoa por banda derecha que terminó con remate de Mario en el segundo palo.
En la segunda mitad la intensidad del rival bajó algo, lo cual aprovechamos para tener más tranquilidad con el balón, circular con más sentido y poder desarrollar lo trabajado durante la semana. De los seis goles que llegaron en esta segunda mitad destaca sin duda el 4-0, en el que aplicamos todo lo que venimos trabajando desde agosto, para llegar a portería con sentido, paciencia y peligro.
Como suele sucedernos cuando acabamos goleando, los siete tantos vinieron de muchos jugadores diferentes (seis en este caso), lo cual indica el buen trabajo de la segunda línea de ataque y en definitiva la solidaridad de todo el equipo, permitiendo a sus compañeros llegar con claridad a situaciones de finalización. A eso hay que sumar la extraordinaria labor de los encargados de parar al extraordinario delantero rival, que dejaron a 0 a un equipo que solo había dejado de marcar ante Úbeda y Tosiria.
Quizás las expectativas que ha despertado el equipo no nos dejen ver a veces el mérito de los niños en partidos como el del sábado. Partidos que hay que madurar, que nunca vamos a resolver en acciones individuales, y que suponen un enorme esfuerzo colectivo. Por eso me permito pedir a amigos y familiares que, al igual que vemos los errores, sepan reconocerle a los jugadores las cosas que hacen bien, que son muchas. Hemos competido en todos y cada uno de los partidos disputados hasta ahora, y eso es un tremendo orgullo pues podemos decir que la fase más complicada de la temporada, en la que había que adaptarse al fútbol once y crear mecanismos en un equipo con once novedades, va llegando ya a su fin.
Seguiremos teniendo partidos buenos y no tan buenos. Pero es innegable que estos jugadores se están esforzando por disfrutar y hacer disfrutar con el balón. Ahora nos visita el colider, el Tosiria. Como siempre saldremos al verde a divertirnos y competir. Tenemos claro donde queremos llegar, y lo vamos a conseguir.
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