El fútbol nos gusta tanto, entre
otras muchas cosas, porque se puede pensar diferente. No hay un fútbol “bueno”
y otro “malo”. Se puede ganar y jugar bien de mil maneras diferentes, todas
válidas, legítimas y atractivas si
se saben llevar a cabo con eficacia.
Apunto esto por las molestias que
por lo visto han causado algunas de mis entradas en este blog. Hablaba hace
unos meses de cómo la Peña Deportiva nos destrozó literalmente en la ida (1-3)
con un juego directo planeado y llevado a cabo a la perfección. Espero que
nadie que vio ese partido se sienta ofendido porque aquí reflejase una
realidad. Me limité a intentar analizar, todo lo objetivamente que puede
hacerlo un rival, un modelo de juego que ese día lo hizo todo bien y nos endosó
la derrota más abultada que hemos sufrido esta temporada.
Me encanta la variedad en el
fútbol. Crecí en este deporte admirando la Premier, cuando no era una liga
famosa y casi nadie la veía, cuando los campos embarrados obligaban a sus
equipos a jugar directo y planificar al milímetro las segundas jugadas. Cuando
delanteros de 1’90 eran una bendición, y cada balón era una batalla
apasionante. Aprendí viendo las fases de ascenso a la Premier en las que el
balón pasaba por el centro del campo siempre sin tocar el suelo, lo cual nos
regalaba partidos intensísimos, sin un momento de calma, y muy divertidos.
Por eso no solo pienso que jugar
con otro estilo al que nosotros lo hacemos es algo criticable, sino que intento
aprender de los equipos que llevan este fútbol a la categoría de arte. Intento
por ejemplo que mis jugadores entiendan que un balón arriba no significa lanzar
una moneda al aire, sino que si sabemos movernos mientras el balón está arriba
muy posiblemente nos lo quedemos. La Peña Deportiva nos dio una lección en la ida
en intensidad, en incorporaciones de la segunda línea, en movilidad en ataque,
en organización defensiva… Y por todo eso nos derrotó sin paliativos. Y si a
alguien le molesta la forma en la que nos ganaron (cosa que no entendería) eso
ya no es mi problema. Estoy seguro de que mi compañero José Luis salió ese día
muy satisfecho del campo, y así debe de ser. De hecho es muy admirable la
temporada que está haciendo la Peña, siendo quizás el equipo que nadie esperaba
(me permito decir que junto a nosotros) en esa parte alta de la tabla y que por
méritos propios ha llegado hasta ahí.
En la vuelta, disputada el pasado
miércoles, las tornas cambiaron. Creo que esta vez fue nuestro modelo el que se
impuso. Supimos mantener la concentración los 80 minutos, con circulaciones
inteligentes, una excelente movilidad en ataque, con jugadores apareciendo y
desapareciendo en posiciones adelantadas… Nos faltó sin duda acierto ante el
portero rival, teniendo al menos cuatro ocasiones muy claras de sentenciar el
partido.
Tras el 0-1 en un rechace,
encajamos el 1-1 precisamente en otra segunda jugada tras excelente disparo a
puerta de Sutil (para mí sin duda el jugador con mejor golpeo de toda la
categoría). En la segunda mitad supimos recomponernos y buscar sin prisas la
portería rival. A veces en nuestro equipo se valora mucho el juego de posición en
fase ofensiva pero pocas veces nos acordamos del enorme esfuerzo en defensa,
donde la concentración y el juego sin balón nos han hecho ser hasta ahora el
segundo equipo menos goleado de la categoría, con 20 goles encajados en 21
partidos.
Así llegó el 1-2 de Francisco,
tras una buena triangulación e incorporación a zona de remate del extremo de
banda contraria. Tras el gol supimos mantener la posesión con sentido, con
inteligencia y sin ceder a la presión del resultado, en lo que para mí fue lo
más meritorio de todo el encuentro.
Me importa poco la clasificación
y mucho las sensaciones. Creo que la que queda de este 1-2 es muy parecida a lo
que quedó del 4-0 contra el Linares. Un equipo que al menos sabe a qué juega,
que tiene por supuesto mucho que mejorar, pero que tiene una idea de juego. Es
una idea complicada de llevar a cabo, y por eso habrá días en las que termine
en desastre, pero cuando nos sale creo que hacemos disfrutar al espectador
imparcial que viene a vernos.
Por cierto, si alguien no está de acuerdo con el análisis, abajo hay una pestaña para comentar este artículo. Me encanta discutir de fútbol, en el mejor sentido de la palabra.
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