"Éramos todos muy amigos, nos gustaba jugar juntos, lo pasábamos bien reunidos. Intentábamos hacerlo lo mejor posible. Atacar mucho y luego recuperarla con la ilusión de volver a atacar, y esperábamos la compañía de la suerte. Ése es el fútbol muchachos" - Marcelo Bielsa

viernes, 17 de octubre de 2014

El trabajo del entrenador

A través de un compañero del club, Adolfo Fuentes, llego a un artículo que habla sobre la presión que sufren los entrenadores de fútbol. Os dejo por aquí EL ENLACE para quien esté interesado en leerlo. Y este artículo me sirve como excusa para hablar sobre nosotros, los entrenadores. Mediante estas líneas pretendo trasladar a todos los aficionados al fútbol base (familiares de los jugadores y demás) algo del trabajo que llevamos a cabo los entrenadores, al menos los que entendemos esto como un trabajo al que hay que dedicarle esfuerzo y dedicación. 

 Es muy sencilla la crítica al entrenador y, aunque entiendo que los que nos dedicamos a esto estamos obligados a hacer poco caso a esas críticas, siempre he pensado que creo que si se conociese algo más nuestro trabajo quizás se nos juzgaría con menos ligereza.

La primera palabra que quiero apuntar es "estudio". Cualquier entrenador debe de tener claro que su proceso de formación nunca termina. Dedicamos muchísimas horas a la semana a leer y estudiar manuales, libros, revistas (táctica, preparación física, psicología, fisioterapia, didáctica…) y estar al día de las últimas tendencias en nuestro campo. Supongo que como cada profesional en su sector.

Antes de cada entrenamiento hay también un importante trabajo. Preparar cada sesión conlleva esfuerzo, conocimientos y muchas vueltas a la cabeza. ¿Qué características tienen mis jugadores? ¿Cómo quiero que juegue mi equipo? ¿Qué aspectos de ese modelo de juego debo desarrollar esta semana? ¿Qué tareas se ajustarían mejor a ese objetivo? ¿Qué condicionantes de espacio, tiempo y jugadores pongo en cada tarea? ¿En qué posición coloco en cada tarea a cada jugador?… Esas y otras muchas preguntas surgen mientras elaboras una sesión, lo cual no te asegura nunca un buen resultado. Muchas sesiones preparadas al milímetro son auténticos fracasos, porque son muchos los condicionantes que intervienen.

Pasamos a una de las facetas, para mí, más importantes. Un entrenador, en este caso de fútbol base, gestiona un grupo de unos 18 o 20 niños. Antes que jugadores son niños, con sus problemas en el cole, su discusiones con sus padres, su inestabilidad emocional, la inmadurez propia de la edad… Y cuando un entrenador toma una decisión, lo hace teniendo en cuenta el todo, los condicionantes de cada niño en particular y las circunstancias del equipo como conjunto.

Las decisiones que tomamos están siempre basadas en el todo, en el grupo, y en cómo el grupo puede ayudar a cada jugador a crecer. "¿Por qué pone a mi hijo de extremo, si siempre ha jugado de delantero?". Preguntas como estas no suelen tener una respuesta fácil. Quizás hay otro jugador que necesita jugar de delantero ese día para estar más cerca del gol y superar una mala racha de confianza que el entrenador sabe que tiene. O quizás hoy le toca ser extremo porque hay algún aspecto de esa posición que tiene que mejorar para su crecimiento individual.

En fútbol base no se trata de ganar. Ganar suele ser una consecuencia de hacer bien las cosas, pero cuando se trabaja a largo plazo (como debería ocurrir en estos equipos) hay que mirar muchas circunstancias antes que la victoria. De hecho muchas veces tomamos decisiones que sabemos a ciencia cierta que van en contra de esos resultados a corto plazo. Pero es que, repito, el objetivo no es ganar, es formar, y para eso hay que enfrentar a los jugadores a situaciones que les cuesten, que no entiendan, en las que fallen, para impulsar desde ahí el aprendizaje.

Dedicamos después mucho tiempo a analizar la competición, ver los fallos, entender las razones de los mismos… Hablamos con los niños para saber sus preferencias, intentamos educarlos para que razonen y no caigan en los tópicos del fútbol. Queremos jugadores inteligentes, que entiendan que lo más importante de un partido no es el resultado sino el proceso, el juego. Por desgracia son muchos los futbolistas que no tienen ni la más mínima idea de fútbol. No comprenden su deporte y no podemos permitir que los futuros futbolistas caigan en ese error.

Sirva esta argumentación para que los familiares entendáis porqué nos empeñamos los entrenadores en que no les den indicaciones tácticas o técnicas desde la grada. El niño es el que entrena, el niño es el que decide. Y EQUIVOCARSE ES UNA OPCIÓN. De hecho está ahí, en el verde, para equivocarse, para fallar y aprender de sus errores. Y el entrenador, con sus limitaciones, para corregirle y ayudarle en su proceso.

Trabajamos mucho, pero eso no asegura el acierto, soy consciente. Nos esforzamos por tener la máxima cantidad de información para poder elegir bien. Miramos por todos y cada uno de los niños para que evolucionen dentro del equipo, futbolística y humanamente. Aún así muchas veces fallamos. Pero espero que cuando esos fallos lleguen, los que nos juzgan por un cambio o por cualquier otra decisión "desacertada", se paren un segundo a pensar en todo lo que hay detrás de cada una de esa decisiones.

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