Comunicada ya al club la
resolución del expediente sobre el primer partido de Liga ante el Francisco
Castejón, podemos comunicar que nos dan por perdido el partido por el resultado
de 3-0, por lo que perderemos un punto en la clasificación.
Este caso es el más claro ejemplo
del tipo de personas que se mueven por este curioso mundo del fútbol. Personas
a las que solo les mueve el interés, y que anteponen cualquier cosa a la
formación. Gente que utiliza el fútbol para compensar sus frustraciones.
El caso, para quien no lo
conozca, es muy simple. Acudimos al primer partido a Vélez con tres jugadores
con ficha del B (Mateo, Piqué y Jesús). Probablemente sin ellos no podríamos
haber jugado pues solo teníamos diez jugadores disponibles y dos porteros. Sus
fichas estaban presentadas en tiempo y forma en la Federación, pero ante la
avalancha de fichas de la primera jornada, no estaban validadas. Consultada la
Federación Jienense por el club, se nos comunicó que no habría problema en que
jugaran, pues las fichas estaban ya presentadas. Y así lo hicieron.
El Francisco Castejón, en un acto
que dice mucho de su concepto de cantera (y no precisamente bueno) interpuso
una reclamación por alineación indebida. El comité les da la razón y nos quita
el punto, imponiéndonos sin embargo la menor sanción posible (no nos quitan
otros tres puntos, como suele ser lo habitual en estos casos, lo cual demuestra
a mi parecer que el comité no tiene del todo claro sus argumentos).
Dejando de lado el aspecto legal,
me gustaría hacer una reflexión acerca del objetivo último de una “escuela
deportiva” (como su nombre indica – ED Francisco Castejón). Poca idea tienen
sus dirigentes (y no sé si entrenador) de lo que significa la palabra
“escuela”. En una escuela se enseña para la vida, en este caso a través del
fútbol. En una escuela se les explica a los niños que todo lo que se consigue
necesita un esfuerzo previo. Se les debería enseñar a respetar al rival, a
respetar su esfuerzo. Y, hablando de fútbol, no estaría de más enseñarles que
lo que pasa en el campo es sagrado, y que lo ganado en el campo no se protesta
en los despachos.
Otra vez los adultos enredando en
las cosas de los niños, lo cual sigue siendo el cáncer de nuestro deporte base.
Enhorabuena por lo tanto al Francisco Castejón por su trabajada victoria. Por
cierto, están cerca de conseguir otra en los despachos, pues interpusieron
también una reclamación a La Cañada, aprovechando un error del árbitro que
(ahora se hacen las actas por tablet) marcó por equivocación un jugador del A
en el partido del B. A eso se dedica esta gente (y por supuesto no hablo de los
niños, que ya tienen suficiente cruz con estar en un club con esa mentalidad).
Fin del asunto y a seguir
trabajando. Por suerte nuestro objetivo mira bastante más lejos que una
posición en la clasificación, aunque lo siento por nuestros niños. Ese punto
costó mucho sudor. Nos veremos en la vuelta. A ver si consiguen ganarnos en el
verde, y no en los despachos.
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