"Éramos todos muy amigos, nos gustaba jugar juntos, lo pasábamos bien reunidos. Intentábamos hacerlo lo mejor posible. Atacar mucho y luego recuperarla con la ilusión de volver a atacar, y esperábamos la compañía de la suerte. Ése es el fútbol muchachos" - Marcelo Bielsa

jueves, 22 de octubre de 2015

Resolución desfavorable

Comunicada ya al club la resolución del expediente sobre el primer partido de Liga ante el Francisco Castejón, podemos comunicar que nos dan por perdido el partido por el resultado de 3-0, por lo que perderemos un punto en la clasificación.

Este caso es el más claro ejemplo del tipo de personas que se mueven por este curioso mundo del fútbol. Personas a las que solo les mueve el interés, y que anteponen cualquier cosa a la formación. Gente que utiliza el fútbol para compensar sus frustraciones.

El caso, para quien no lo conozca, es muy simple. Acudimos al primer partido a Vélez con tres jugadores con ficha del B (Mateo, Piqué y Jesús). Probablemente sin ellos no podríamos haber jugado pues solo teníamos diez jugadores disponibles y dos porteros. Sus fichas estaban presentadas en tiempo y forma en la Federación, pero ante la avalancha de fichas de la primera jornada, no estaban validadas. Consultada la Federación Jienense por el club, se nos comunicó que no habría problema en que jugaran, pues las fichas estaban ya presentadas. Y así lo hicieron.

El Francisco Castejón, en un acto que dice mucho de su concepto de cantera (y no precisamente bueno) interpuso una reclamación por alineación indebida. El comité les da la razón y nos quita el punto, imponiéndonos sin embargo la menor sanción posible (no nos quitan otros tres puntos, como suele ser lo habitual en estos casos, lo cual demuestra a mi parecer que el comité no tiene del todo claro sus argumentos).

Dejando de lado el aspecto legal, me gustaría hacer una reflexión acerca del objetivo último de una “escuela deportiva” (como su nombre indica – ED Francisco Castejón). Poca idea tienen sus dirigentes (y no sé si entrenador) de lo que significa la palabra “escuela”. En una escuela se enseña para la vida, en este caso a través del fútbol. En una escuela se les explica a los niños que todo lo que se consigue necesita un esfuerzo previo. Se les debería enseñar a respetar al rival, a respetar su esfuerzo. Y, hablando de fútbol, no estaría de más enseñarles que lo que pasa en el campo es sagrado, y que lo ganado en el campo no se protesta en los despachos.

Otra vez los adultos enredando en las cosas de los niños, lo cual sigue siendo el cáncer de nuestro deporte base. Enhorabuena por lo tanto al Francisco Castejón por su trabajada victoria. Por cierto, están cerca de conseguir otra en los despachos, pues interpusieron también una reclamación a La Cañada, aprovechando un error del árbitro que (ahora se hacen las actas por tablet) marcó por equivocación un jugador del A en el partido del B. A eso se dedica esta gente (y por supuesto no hablo de los niños, que ya tienen suficiente cruz con estar en un club con esa mentalidad).

Fin del asunto y a seguir trabajando. Por suerte nuestro objetivo mira bastante más lejos que una posición en la clasificación, aunque lo siento por nuestros niños. Ese punto costó mucho sudor. Nos veremos en la vuelta. A ver si consiguen ganarnos en el verde, y no en los despachos.


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