"Éramos todos muy amigos, nos gustaba jugar juntos, lo pasábamos bien reunidos. Intentábamos hacerlo lo mejor posible. Atacar mucho y luego recuperarla con la ilusión de volver a atacar, y esperábamos la compañía de la suerte. Ése es el fútbol muchachos" - Marcelo Bielsa

viernes, 28 de septiembre de 2012

Es de justicia

Dicen que es de bien nacidos ser agradecidos. Por eso, antes de empezar a publicar, he decidido rescatar una foto con muchísimas implicaciones para mí. Con estos chavales, una fría noche madrileña de octubre, comencé a descubrir lo que era entrenar. 


Cuatro Caminos Alevín 07/08
Se trataba de un club humilde, con chicos de barrio, sencillos, de esos que guardan la magia del que siempre ha jugado en la calle. Reconozco que fue difícil trasladarle los conceptos más básicos, porque ellos disfrutaban con el balón, y muchas veces no entendían por qué no podían salir de su posición, conducir cuando les apetecía o regatear siempre que quisieran. 

Pero al final de esos dos maravillosos años saqué una cosa en claro. Ellos me habían enseñado mucho más que yo a ellos. Su humildad en el campo, su nobleza, su saber perder… La vida no les había dado mucho a la mayoría de ellos y el fútbol era un tesoro que mimaban en cada entrenamiento, en cada partido... Las lecciones me las daban ellos y siempre les estaré agradecidos porque, aunque no ganásemos mucho, siempre podía salir con la cabeza bien alta por su comportamiento.

Y antes de terminar este pequeño homenaje quiero acordarme de Alex. Alejandro era, ante todo, un buen hombre. Me acompaño en mi segundo año, entrenando yo a los infantiles y él al equipo cadete. Su dedicación, su amor por el deporte y su carisma siguen estando hoy muy vivos en todos los que lo conocimos. Era joven, fuerte, y la vida se lo llevó sin dar explicaciones. Espero que sigas disfrutando del fútbol desde ahí arriba jefe.

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