"Éramos todos muy amigos, nos gustaba jugar juntos, lo pasábamos bien reunidos. Intentábamos hacerlo lo mejor posible. Atacar mucho y luego recuperarla con la ilusión de volver a atacar, y esperábamos la compañía de la suerte. Ése es el fútbol muchachos" - Marcelo Bielsa

martes, 2 de octubre de 2012

¿Para quién es importante?


Mientras entreno con los chavales escucho una voz desde un campo contiguo. “¡El partido de esta semana es importantísimo, y empezamos a ganarlo hoy!”. Echo un vistazo. Son infantiles (12 y 13 años). Estamos a martes.

Una frase de lo más normal, pensarán los que más años lleven en esto. Quizás, pero como formadores considero que debemos replantearnos cada cierto tiempo nuestros métodos y, en este caso, los mensajes que transmitimos a nuestros jugadores. Analicemos la situación pues.

David se ha levantado a las siete menos cuarto para ir al instituto. De 8 a 3 ha estado en clase, atendiendo a cinco o seis profesores, cada uno de los cuales le ha contado una historia diferente. Siete horas, y solo media para descansar. Nuestro chico sale de clase, llega a casa, come rápido y se pone con los deberes. Entrena a las 6 y tiene que salir una hora antes porque vive lejos y sus padres no lo pueden llevar. Hace lo que puede, se viste rápido y para el entreno.

Cuando llega al campo, después de 11 horas de actividad continua, y con unas ganas tremendas de desconectar jugando al deporte que le gusta, llega un señor y le pega cuatro voces porque falla dos pases seguidos. “¡El partido de esta semana es importantísimo, y empezamos a ganarlo hoy!”… ¿De verdad es necesario que desde el martes David entrene presionado porque “el partido del domingo es importantísimo”? ¿Para quién es importante?

Desde mi punto de vista, caemos continuamente los entrenadores en un error básico. Aplicamos esquemas del fútbol senior al fútbol base. Me leeréis repetir esto muchas veces, y es que lo creo el origen de muchos de los problemas de nuestro deporte.

Los entrenadores miramos la clasificación con muchísimo más interés que nuestros jugadores. Creemos, en mi opinión equivocadamente, que la clasificación es el veredicto sobre nuestro trabajo. Nos sorprende, y hasta nos enfada, que alguno de nuestros jugadores no sepa en qué posición va el equipo o con quién jugamos la semana que viene. “Este chico no está implicado”, pensamos. ¿De verdad? Quizás él solo quiera jugar por jugar, porque disfruta haciéndolo.

Siempre defenderé que el fútbol, aun en canteras de rendimiento, debe tener como principal objetivo la formación integral del deportista. Para David, el chico del que hablamos, el futbol debe ser un complemento a su formación. Se divierte jugando, entrenando y compitiendo. Aprende cosas que solo la competición deportiva le puede enseñar, y sí, quiere ser campeón, pero quizás no sea lo que más le importe.

No hagamos “dictadura de nuestro rincón”, que diría Lillo. La mayoría de los jugadores tiene la mente mucho más limpia que la nuestra, sin vicios ni prejuicios. Ven el deporte como lo que debería ser. Porque quizás el partido del domingo no sea tan importante, o sí. Pero dejemos que él lo decida mientras se divierte jugando.

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